Imagine una ciudad donde el alumbrado público ya no permanece encendido toda la noche desperdiciando energía, sino que se ajusta automáticamente al entorno: se enciende solo cuando hay poca luz y ajusta la intensidad según sea necesario. Todo esto se consigue mediante la combinación de un sensor de fotocélula y sistemas inteligentes de IoT.
En comparación con los fotointerruptores simples, los sensores fotosensibles inteligentes ofrecen mucho más que un simple control automático. Pueden cargar datos en tiempo real, como voltaje, corriente y estado de funcionamiento, a la plataforma del Internet de las Cosas. Si una farola falla, el sistema detecta el problema inmediatamente, reduciendo así las costosas inspecciones manuales.
Los beneficios son tangibles: el consumo de energía se puede reducir hasta en 60%, la vida útil de las luminarias se puede prolongar y las calles solo pueden mantener una iluminación segura y brillante cuando es necesario. En grandes parques industriales o redes de alumbrado urbano, miles de sensores fotosensibles se pueden gestionar eficientemente a través del Internet de las Cosas, garantizando la fiabilidad y manteniendo la simplicidad.
Aunque los sensores fotosensibles puedan parecer pequeños, su implementación a gran escala puede transformar el alumbrado urbano tradicional en una red inteligente y sostenible. Como resultado, cada vez más ciudades de todo el mundo incorporan interruptores inteligentes de control de luz como componente esencial de los sistemas de alumbrado público modernos.